CLIENTE
ECLÉCTICA
DIRECCIÓN CREATIVA
OLGA PAJARES
COLABORACIONES
ANTONIA D’AMELIO
ARTISTA
POLSCERAMIC
SUPERFICIE
30m2
FOTOGRAFÍA
MERITXELL ARJALAGUER
CLIENTE
ECLÉCTICA
DIRECCIÓN CREATIVA
OLGA PAJARES
COLABORACIONES
ANTONIA D’AMELIO
ARTISTA
POLSCERAMIC
SUPERFICIE
30m2
FOTOGRAFÍA
MERITXELL ARJALAGUER
El proyecto nace del proceso de fermentación de la cerveza. De sus tonalidades cálidas, de los cobres, anaranjados y tierras, pero también de aquello que sucede dentro de las cubas: el tiempo, la transformación y la materia en movimiento. El espacio traslada este imaginario a través de la luz, la atmósfera y los materiales.
En el histórico entorno del Círculo Ecuestre, la arquitectura original se conserva como parte esencial del proyecto. Los techos altos, las molduras y los relieves existentes se mantienen y se unifican bajo un tono cobrizo que envuelve el espacio como si todo sucediera dentro de una misma materia líquida. Largas cortinas de lino aportan calma y calidez, suavizando la escala de la sala, mientras una iluminación tenue recrea el ambiente íntimo y acogedor de un bar alrededor de una cerveza.
La colaboración con el chef Nandu Jubany incorpora una dimensión cercana y gastronómica al proyecto. El espacio se piensa desde su manera de cocinar y compartir alrededor de la barra, entendiendo el bar como un lugar de encuentro donde cerveza, gastronomía y conversación conviven de forma natural. Para la ocasión, Jubany crea una tapa concebida para acompañar la cerveza, con una mirada honesta y conectada al producto y al territorio.
La barra se convierte en el corazón del proyecto y en el lugar donde se desarrolla toda la experiencia. Realizada en acero inoxidable con acabados cálidos y brillantes, cambia constantemente con la luz, los reflejos y el movimiento de las personas. Su superficie multiplica la profundidad del espacio y convierte cada momento en una percepción distinta.
La artesanía forma parte esencial del proyecto y refleja también la identidad del estudio. Con motivo del 150 aniversario de Estrella Damm, desarrollamos junto a la artesana ceramista Polsceramic una colección de botellas realizadas a mano. Cada pieza es única e imperfecta, inspirada en el movimiento orgánico del agua y en las formas que genera la fermentación.
El resultado es un espacio cálido y envolvente donde la cerveza se interpreta desde la luz, la textura y la materia. Un lugar donde arquitectura, artesanía y gastronomía dialogan de manera natural para construir una experiencia compartida.
El proyecto nace del proceso de fermentación de la cerveza. De sus tonalidades cálidas, de los cobres, anaranjados y tierras, pero también de aquello que sucede dentro de las cubas: el tiempo, la transformación y la materia en movimiento. El espacio traslada este imaginario a través de la luz, la atmósfera y los materiales.
En el histórico entorno del Círculo Ecuestre, la arquitectura original se conserva como parte esencial del proyecto. Los techos altos, las molduras y los relieves existentes se mantienen y se unifican bajo un tono cobrizo que envuelve el espacio como si todo sucediera dentro de una misma materia líquida. Largas cortinas de lino aportan calma y calidez, suavizando la escala de la sala, mientras una iluminación tenue recrea el ambiente íntimo y acogedor de un bar alrededor de una cerveza.
La colaboración con el chef Nandu Jubany incorpora una dimensión cercana y gastronómica al proyecto. El espacio se piensa desde su manera de cocinar y compartir alrededor de la barra, entendiendo el bar como un lugar de encuentro donde cerveza, gastronomía y conversación conviven de forma natural. Para la ocasión, Jubany crea una tapa concebida para acompañar la cerveza, con una mirada honesta y conectada al producto y al territorio.
La barra se convierte en el corazón del proyecto y en el lugar donde se desarrolla toda la experiencia. Realizada en acero inoxidable con acabados cálidos y brillantes, cambia constantemente con la luz, los reflejos y el movimiento de las personas. Su superficie multiplica la profundidad del espacio y convierte cada momento en una percepción distinta.
La artesanía forma parte esencial del proyecto y refleja también la identidad del estudio. Con motivo del 150 aniversario de Estrella Damm, desarrollamos junto a la artesana ceramista Polsceramic una colección de botellas realizadas a mano. Cada pieza es única e imperfecta, inspirada en el movimiento orgánico del agua y en las formas que genera la fermentación.
El resultado es un espacio cálido y envolvente donde la cerveza se interpreta desde la luz, la textura y la materia. Un lugar donde arquitectura, artesanía y gastronomía dialogan de manera natural para construir una experiencia compartida.






